10 falsos mitos en la salud bucal

Mito 1 : Mi boca fabrica mucho Sarro

Mucha gente entiende mal en qué consiste la higiene bucodental, y está convencida de que la formación del sarro (o “cálculo dental”) es inevitable en determinadas personas.

En realidad no depende de eso. El sarro entre los dientes, se produce por no tener diariamente una higiene dental eficaz.

La placa bacteriana que se adhiere diariamente en la superficie de nuestros dientes, se calcifica y se endurece por no ser removida con el cepillo y la seda dentales durante cierto tiempo (que puede ser tan sólo unas pocas semanas).

Otro asunto diferente es qué consecuencias tiene la mala higiene en la salud.

Pueden ser diferentes, ésto sí, en determinadas personas . Más información

Mito 2 : El cepillo y la seda me hieren las encías

Una de los comentarios más frecuentes de nuestros pacientes en consulta es: -“El cepillo y la seda dental me hieren las encías. Si sangran, es mejor no tocarlas”.

Esta vuelve a ser una mala interpretación, muy habitual, de cómo enferman las encías y los tejidos que dan soporte a los dientes.

Lo esencial es que hay que remover la placa bacteriana ( biofilm bacteriano formado fisiológicamente a diario sobre los dientes), para evitar posibles enfermedades periodontales  producidas por la mala higiene.

Para evitarlo hay que cepillar los dientes a diario suave y léntamente y ayudar a la limpieza con la seda dental

Cuando no somos capaces de remover la placa, las encías se infectan.

El primer síntoma de esta infección es el sangrado. Por lo tanto, cuando las maniobras de higiene dental contactan con una encía que ya está infectada, ésta sangrará.

Lo correcto es insistir para eliminar en lo posible la placa bacteriana, PERO CON SUAVIDAD Y LENTITUD.

Mito 3 : Las pastas dentríficas y los colutorios para enjuagues limpian los dientes

  • Las pastas dentríficas

En realidad, la higiene bucodental se realiza mediante la remoción física (de forma lenta y suave) de la placa bacteriana con el cepillo y la seda dentales.

La pasta dentífrica es imprescindible por ser el mejor vehículo para aplicar el flúor sobre los dientes, pero no porque los limpie.

 

  • Colutorios

La higiene bucodental no se realiza simplemente con enjuagues, sino con las maniobras aconsejadas en cada caso

Los colutorios pueden ser excelentes complementos de la higiene. Su uso no nos debe disminuir la atención a las maniobras con el cepillo y la seda dentales.

El creciente interés de la sociedad por la calidad de estos productos es muy importante ya que motiva a los pacientes de todas las edades en el cuidado de la salud bucodental.

Una equivocación habitual relacionada con los colutorios es el consejo tradicional casero sin fundamento médico de “tras una extracción hay que enjuagarse mucho la boca”, y que casi seguro ocasionará complicaciones tras una extracción dental.

De forma general se puede asegurar que los enjuagues pueden alterar el proceso natural de curación tras una extracción, y ocasionar complicaciones (sangrado patológico, infecciones, dolor).

Mito 4 : El embarazo daña  la dentadura

Ya lo asegura la sabiduría popular, “cada embarazo me cuesta un diente”. Y no va desencaminada, relacionando el embarazo con un riesgo mayor de deterioro de la salud bucodental.

Pero en lo que no acierta es en el motivo (“robo de calcio dental de la madre por parte del feto”, y otras explicaciones más o menos complicadas y románticas).

La razón es el cambio de hábitos. Es muy normal cambiar rutinas higiénicas y de alimentación en esta etapa, y eso sí puede aumentar el riesgo de patología. Además, está muy extendida la opinión de que a la mujer embarazada no se le puede realizar tratamiento dental alguno, con lo que los posibles problemas detectables en una revisión pueden empeorar durante varios meses.

En realidad, todos los tratamientos dentales curativos y restauradores se pueden realizar durante la gestación, siendo la única limitación la posible incomodidad de la mujer durante el tercer trimestre.

El embarazo, en la salud bucodental, sólo aumenta la vascularización sanguínea, con lo que las inflamaciones de las encías se pueden manifestar más.

Y no hay que olvidar que hay que prevenir en lo posible situaciones que necesiten medicación si se complican, con lo que la mujer embarazada debería ser revisada más a menudo por el dentista.

Mito 5 : La aspirina puesta en la encía calma el dolor dental

Este remedio casero tradicional es uno de los consejos más absurdos que se le pueden dar a una persona con dolor dental.

La aspirina, no sólo no se absorberá a través de la encía y el hueso subyacente, sino que provocará una quemadura cáustica en la misma.

El dolor dental suele tener una causa susceptible de tratamiento odontológico, y si se requiere alguna medicación complementaria analgésica o antibiótica, normalmente se administrará vía general.

Mito 6 : Las muelas del juicio empujan al resto de los dientes

La sabiduría popular otra vez, ayudada en este caso por las incorrectas observaciones que los profesionales hacían antiguamente, aseguraba que las muelas del juicio, al erupcionar,  empujaban hacia delante al resto de los dientes.

En realidad, en muchos adolescentes se produce un apiñamiento de los dientes a partir de los 17-18 años aproximadamente, pero se debe a modificaciones fisiológicas del maxilar inferior, que coinciden aproximadamente en la misma edad en que erupcionan las muelas del juicio.

Mito 7 : Las limpiezas dañan los dientes y las encías

Las limpiezas dentales profesionales eliminan la capa bacteriana endurecida adherida a los dientes. Y eso siempre es bueno para la salud bucodental.

En la clínica dental siempre se van a realizar las maniobras adecuadas en cada caso, y el instrumental no daña ni dientes ni encías.

Los supuestos daños causados por las limpiezas lo son por otros motivos:

  • El sangrado de la encía se debe a la infección causada por bacterias que se eliminan con la limpieza (igual que posibles retracciones),
  • Los desgastes de las raíces expuestas los causan el bruxismo (“rechinamiento dental”) o el cepillado dental agresivo “El cepillo ha de ser duro y se ha de usar con energía”. Nada más ineficaz y peligroso. La placa bacteriana dental se remueve, es decir, se despega (no se barre) con maniobras suaves y lentas. Tanto con el cepillo como con la seda dental. Lo que importa es la forma de cepillarse, no el instrumento. Éste dependerá de la comodidad de cada persona.

Mito 8 : Los implantes son para toda la vida

Mucha gente está convencida de ello. Y no repara en que difícilmente un tratamiento diseñado por la ciencia (y que en realidad suele ser la mejor alternativa de prótesis a los dientes perdidos), no es mejor que un diente natural.

El implante dental es una fijación dentro del hueso maxilar que sustituye a la raíz de un diente perdido, pero que no tiene las características biológicas del mismo.

La prótesis dental sobre implantes es mucho más vulnerable que la dentición natural frente a las agresiones infecciosas o traumáticas (accidentales o también bruxismo).

El mejor consejo que se le puede dar a un paciente que quiere beneficiarse de la implantología dental es que se tome el tratamiento como una “segunda oportunidad” para cuidar de su salud dental, y corrija hábitos perjudiciales (mala higiene, tabaquismo).

El “miedo al rechazo del implante dental” no tiene ningún fundamento científico. Los supuestos casos de “rechazo” que con tanta frecuencia se explican se deben a otros motivos, que casi siempre se pueden prevenir: mala higiene, fumar, alteraciones metabólicas no controladas, o no seguir las instrucciones recibidas por el dentista.

Si la implantología dental se realiza siguiendo los protocolos actuales y el paciente se toma en serio sus cuidados e higiene, es una técnica de alta fiabilidad.

Mito 9 : El mal aliento se debe a problemas de estómago

La halitosis o “mal aliento” puede tener diferentes motivos, que se podrían resumir en:

  • Locales por proximidad a la nariz y boca (problemas bucodentales, otorrinolaringológicos y de vías aéreas),
  • Generales (alteraciones sistémicas del organismo por enfermedades diversas o alteraciones metabólicas).

Pero la causa más importante y frecuente son las enfermedades bucodentales,  principalmente caries y enfermedad de las encías.

Mito 10 : Los dientes de leche no se deben tratar porque serán sustituidos

Los niños deben ser revisados por el dentista desde que tienen toda su dentición temporal erupcionada y visible. Suele ser sobre los tres años de vida. Los niños pasarán por diferentes etapas de maduración bucodental y crecimiento de sus maxilares, y su dentista de confianza debe ir controlando todas ellas.

Pueden darse problemas infecciosos o de distribución de la dentadura susceptibles de ser tratados o aliviados antes de que se compliquen.

Es importante que el niño inicie sus visitas al dentista en un ambiente amigable, muy diferente a verse obligado por una circunstancia desagradable (infección, traumatismo).

Además, será más fácil motivarle a adoptar hábitos saludables .

Autor:

Dr. Francisco Pey Villarejo.

Colegiado 2.303 Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Catalunya.

Colegiado  25.565 Colegio Oficial de Médicos de Barcelona.

CENTRO MÉDICO JANOS BARCELONA

Teléfonos: 932002333 / 932002221 / 618018938

Muntaner 338, ent. 1ª

Barcelona

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